TDAH y terapia cognitiva de Beck

Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) suele abordarse desde perspectivas biológicas y conductuales, aunque en este post vamos a intentar integrar otras perspectivas:
  • un modelo cognitivo (Beck) 
  • los hitos del desarrollo de la persona (Erickson)
  • la capacidad de mentalizar (Fonaggi),  
  • una crítica social (Foucault)
Diferentes perspectivas pueden ayudarnos a enriquecer nuestra comprensión del TDAH. 

En este post analizaremos cómo se forman los esquemas cognitivos en la infancia en relación con el desarrollo emocional, social y normativo, y cómo esto impacta en la configuración del TDAH tanto desde una mirada clínica (comprensión y tratamiento) como epistemológica (concepción del diagnóstico). 

Examinaremos cómo el modelo de Beck entra en tensión con las teorías de Erikson, Fonagy y Foucault, discutiendo posibles críticas y ampliaciones desde la filosofía de la mente y una psicología del desarrollo no reduccionista.










El modelo cognitivo ABC de Beck en el niño con TDAH

Beck propuso que las interpretaciones que una persona hace de un evento (perder el estuche)  –sus pensamientos o elemento B–  son los mediadores entre una situación y las respuestas emocionales y comportamentales. 

Interpretaciones = pensamientos automáticos = mediadores cognitivos

Cuando estas interpretaciones son distorsionadas (soy un desastre con todo), generan emociones disfuncionales (crisis de ansiedad) y comportamientos desadaptativos (tirar la agenda al suelo).

Los pensamientos automáticos repetitivos se construyen mediante esquemas o creencias básicas que se forjan con nuestras experiencias, la interacción con los demás y el mundo.

En el caso del TDAH, aunque sus síntomas principales (inatención, impulsividad e hiperactividad) tienen un fuerte componente neurobiológico, el modelo cognitivo permite entender cómo el individuo interpreta y afronta dichas dificultades y sus consecuencias en la vida diaria.

Modelo A-B-C en el TDAH 

  • A   Estímulo o situación activadora: el profesor pide silencio y estar atento a la pizarra 
  • B   Pensamiento automático :“no puedo quedarme quieto nunca” 
  • C   Consecuencia emocional:  ansiedad, frustración, 
  • EN el niño con TDAH, la alta impulsividad aumenta la velocidad del proceso A hasta C: el paciente actúa antes de mentalizar (Fonagy lo conectaría con fallo de mentalización secundaria).

En el TDAH, las limitaciones atencionales y de control impulsivo suelen conllevar una larga historia de fracasos y feedback negativo por parte de padres y profesores, asociado a un: 

  • bajo rendimiento académico, 
  • conflictos con la autoridad, 
  • dificultades en relaciones sociales,
  • problemas de autoestima

Estas experiencias adversas pueden cristalizar en creencias negativas sobre sí mismos, del tipo:

 “soy un desastre”, 

“soy nulo estudiando”, 

“siempre la pifio" 

las cuales a su vez alimentan emociones de frustración, vergüenza o desánimo.

El modelo de Beck predice un círculo vicioso: ante nuevos retos, el individuo con TDAH filtra la situación a través de esquemas de fracaso, lo que sesga sus pensamientos automáticos en sentido pesimista, baja su motivación y estos esquemas de fracaso actúan como profecía autocumplida.

Concepto de profecía autocumplida:

El concepto de profecía autocumplida fue introducido por el sociólogo Robert K. Merton en 1948 y describe un fenómeno psicológico y social en el que una expectativa o creencia sobre una situación o persona termina provocando conductas que hacen que esa expectativa se cumpla. 

En otras palabras, una predicción inicialmente falsa genera comportamientos que la convierten en verdadera. Merton la definió como “una definición falsa de la situación que provoca un nuevo comportamiento que hace que la concepción originalmente falsa se vuelva verdadera”. 

Desde la psicología cognitiva y la psiquiatría, este proceso se entiende como un circuito autorreferencial donde las creencias anticipatorias condicionan la atención, la emoción y la conducta. El sujeto formula una creencia inicial (por ejemplo, “soy incapaz de hablar en público”), selecciona información que confirma esa creencia, actúa de forma coherente con ella (evita hablar, se bloquea), obtiene un resultado negativo (fracaso o malestar), y refuerza así la creencia original. 

Por ejemplo, un adolescente con TDAH puede pensar “seguro que suspenderé el examen, como siempre” al enfrentar un examen, lo que aumenta su ansiedad y quizás lo lleva a evitar estudiar o a comportamientos impulsivos que efectivamente le acaban llevando al suspenso. 

La conceptualización cognitiva en el tratamiento del TDAH 

Hay que identificar estas distorsiones y creencias nucleares derivadas de la historia del paciente, para modificarlas mediante intervenciones cognitivas (reestructuración de pensamientos, experimentos conductuales, etc.) con el fin de romper el ciclo de fracaso y baja autoestima.

El modelo de Beck ofrece un marco integrador para entender cómo los pensamientos y creencias median en la efectividad de las estrategias farmacológicas o de reeducación. Por ejemplo, enseñar a un paciente con TDAH técnicas de planificación puede fracasar si este cree que: “no vale la pena intentarlo, nunca seré organizado”. 

Abordar dicha creencia desadaptativa es clave para promover cambios. 

En suma, el modelo cognitivo aplicado al TDAH enfatiza que además de tratar síntomas nucleares, es fundamental trabajar las interpretaciones y esquemas que el individuo ha desarrollado acerca de sí mismo en relación con sus dificultades atencionales. 

Esto nos conduce a examinar cómo se forman esos esquemas en la infancia y cómo las teorías del desarrollo y la personalidad arrojan luz al respecto.

Siguiente post: Desarrollo infantil de Erik Erikson y TDAH 

Video recomendado: Triada de Beck 

Bibliografia:

Sciberras E, Efron D, Patel P, Mulraney M, Lee KJ, Mihalopoulos C, Engel L, Rapee RM, Anderson V, Nicholson JM, Schembri R, Hiscock H. 

Does the treatment of anxiety in children with Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder (ADHD) using cognitive behavioral therapy improve child and family outcomes? Protocol for a randomized controlled trial. 

BMC Psychiatry. 2019 Nov 13;19(1):359. doi: 10.1186/s12888-019-2276-3. PMID: 31722690; PMCID: PMC6854614.

Autor: Dr.Jaume Guilera


Comentarios

  1. Me ha parecido un post muy interesante, ya que profundiza en la comprensión del TDAH desde una perspectiva amplia e integradora, e incluso ofrece guías para el abordaje psicológico que facilitan su comprensión y aplicación práctica.
    La integración del modelo cognitivo de Beck para explicar lo que sucede en las personas con TDAH me ha resultado especialmente útil para entender la dimensión psicológica del trastorno, en particular la formación de creencias negativas y cómo estas pueden generar un círculo de frustración y baja autoestima.
    Sin embargo, me surge una duda: ¿la profecía autocumplida es una problemática especialmente frecuente en el TDAH, debido quizá a la repetición de experiencias de fracaso y a la impulsividad?
    O, ¿se trata de un fenómeno común en la mayoría de los trastornos psicológicos, asociado a las creencias negativas que suelen acompañar a los distintos cuadros clínicos?

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  2. Me ha parecido un post muy interesante, ya que profundiza en la comprensión del TDAH desde una perspectiva amplia e integradora, e incluso ofrece guías para el abordaje psicológico que facilitan su comprensión y aplicación práctica.

    La integración del modelo cognitivo de Beck para explicar lo que sucede en las personas con TDAH me ha resultado especialmente útil para entender la dimensión psicológica del trastorno, en particular la formación de creencias negativas y cómo estás pueden generar un círculo de frustración y baja autoestima.

    Sin embargo, tengo dudas en relación al funcionamiento de la profecía de autocumplimiento en personas con TDAH. Considero que este mecanismo puede funcionar de forma distinta en personas con TDAH en comparación a otros trastornos, a causa de su desregulación de su sistema de recompensa dopaminérgico, sistema esencial en la profecía de autocumplimiento.

    Entonces, la profecía de autocumplimiento suele dividirse en cuatro fases:
    1. El sujeto formula una creencia inicial (por ejemplo, “soy incapaz de hablar en público”)
    2. Selecciona información que confirma esa creencia, actúa de forma coherente con ella (evita hablar, se bloquea)
    3. Obtiene un resultado negativo (fracaso o malestar)
    4. Refuerza así la creencia original.

    Dentro de este proceso, el sistema de recompensa es especialmente relevante durante la segunda fase, cuando la creencia influye en el comportamiento. Donde encontramos que en un funcionamiento típico, las creencias positivas generan motivación anticipatoria, mientras que las creencias negativas reducen la motivación y empeoran el rendimiento.

    Considero que en el TDAH esta dinámica puede verse alterada porque la desregulación dopaminérgica afecta justamente a esa motivación anticipatoria. Las recompensas a largo plazo pierden fuerza, incluso pueden generar aversión, mientras que las recompensas inmediatas se vuelven más atractivas.

    Por tanto, los dos tipos de profecía de autocumpliminento podrían tener un funcionamiento distinto en las personas con TDAH.
    - Efecto Pigmalión (Rosenthal y Babad, 1985): asociado al cumplimiento de creencias positivas. Las metas que dependen de una recompensa a largo plazo pueden perder fuerza o incluso volverse aversivas. Esto puede impedir el cumplimiento de la profecía de autocumplimiento, ya que la persona no está lo suficientemente motivada para mantener el cambio conductual que requiere confirmar esa creencia positiva.

    - Efecto Golem: asociado al cumplimiento de creencias negativas. Este podría cumplirse con mayor facilidad, puesto que unas expectativas negativas unidas a una baja motivación pueden reducir aún más las ganas de modificar esa creencia inicial. Aunque también puede ser posible que no se observen diferencias y este efecto funcione igual a una persona con un sistema de recompensa regulado.

    En conclusión, al trabajar con personas con TDAH es importante diseñar expectativas positivas que sean realistas y se puedan cumplir a corto plazo para fomentar el efecto Pigmalión. Una estrategia efectiva podría consistir en desglosar un objetivo a largo plazo (como terminar una carrera) en metas más pequeñas y alcanzables, centrando la motivación y el esfuerzo en la consecución estas metas pequeñas hasta alcanzar la meta principal. Por otro lado, es igualmente fundamental detectar y minimizar el efecto Golem, ya que este puede consolidarse rápidamente en las personas con TDAH y reforzar un ciclo de desmotivación y provocar una autopercepción negativa.

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